Un caballero, tal y como lo imagináis, es un señor algo feudal y algo bruto, montado a caballo y haciendo cosas de guerrero. Es decir, en sus ratos de labor de dedica a ser el azote de los infieles, en cruzadas y actos de reconquista. Y en sus ratos de asueto, a justas y torneos.
Este caballero prototípico, llamémosle Sisebuto, vive en la Baja Edad Media en paisajes tan conocidos por todos como Europa central y Mediterránea. Él y sus compañeros de profesión, no obstante, hacen excursiones a Tierra Santa, a otras zonas europeas e incluso a America.
Como buen caballero, nuestro Sisebuto va pertrechado con cota de malla y armadura completa, y se defiende con escudos de distinto tipo. Ataca con espadas (generalmente mandobles) y arco o ballesta y flechas, a los que puede acompañar con lanzas, mazas, martillos, cadenas, hachas... Con esta panoplia combate en batallas diseñadas estratégicamente que empiezan con cargas a caballo y acaban resolviéndose en el suelo, en combate singular cuerpo a cuerpo.
Ahi tenéis el caballero que todos nosotros hemos construido. ¿Cuánto hemos acertado? Comprobadlo vosotros mismos y decidnos, si os apetece,que pensáis de ello.
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